El extraño caso de la niña que no envejecia.

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Si hay un caso que ha dejado boquiabiertos a los especialistas en ciencia, medicina y genética ha sido precisamente el de Brooke Greenberg, una niña a quien el tiempo parecia no pasarle.

Seguramente muchos pagarían por ello: vivir por siempre jóvenes, como reza el título de aquella canción “For Ever Young” de Alphaville, aunque si conocieran a fondo el caso de esta niña dudo que insistieran en conseguirlo

Este es el caso de una jovencita de 17 años, quien a pesar del paso de los años conservaba la sonomía y anatomía de un bebé, como si el tiempo se hubiera detenido para ella al promediar sus primeros meses de vida. La joven nalmente falleció a sus 20 años (cronológicos) por una enfermedad pulmonar.

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La niña llamada Brooke medía 76 cm de altura y si bien podía distinguir sonidos y movimientos, no hablaba, solamente balbuceaba, debido a que su edad psíquica era la equivalente a un niño de solo 6 meses de vida. A sus 16 años Brooke aún conservaba algunos dientes de leche y paseaba junto a sus padres en un cochecito para bebés.

Los científicos no lograron explicarse como esta niña que nació tras una cesárea en EEUU sin complicación alguna y luciendo igual de normal y saludable que cualquier otro bebé, pasados ya 16 años conservara las mismas características siológicas y mentales que en sus primeros meses de su existencia.

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El caso de esta niña produjo un mar de incógnitas entre especialistas e investigadores y recibió el nombre de “sindrome X”. Ella no aumentaba su tamaño ni desarrollaba su mente, sólo le crecían el cabello y las uñas.

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Muy lejos de considerarse una deciencia o mal congénito, la peculiar información genética que arroja el análisis del ADN de Brooke permite a los científicos una información de mucho valor para descubrir cómo podría ser posible detener o frenar el envejecimiento en otras personas.

El profesor de la Escuela de Medicina de Florida, coordinador de la investigación del caso Brooke, presume que la información recabada a partir del estudio de los genes de esta niña ayudaría a tratar, prevenir y quien sabe si curar enfermedades como el alzheimer y parkinson y, a su vez, extender el tiempo de vida a muchas otras personas.

Los papás de la niña no se opusieron a que su hija pudiera ser examinada: “Esperamos que la investigación sobre los genes de nuestra pequeña puedan ayudar a toda la humanidad”, señaló su padre, el Sr. Howard Greenberg. Por su parte, su mamá expresó que si bien a Brooke durante toda su vida le ha costado hablar y sólo ha podido balbucear como un bebé de pocos meses, ellos, sus padres, siempre han logrado interpretar lo que su hija les ha querido comunicar.

Han sido reportados en el mundo otros cuatro casos similares de Síndrome X en personas cuyos cuerpos se estancan y resisten al crecimiento: Nicky Freeman, australiano, de 40 años, atrapado en el cuerpo de un niño de 10. Gaby Williams, de 8 años quien pesa escasos 4 kilos.Gabriel Kay, de Montana, Estados Unidos, de 6 años, pero que aparenta uno, y una brasileña de 41 años, con rasgos de bebé, cuyo nombre se desconoce. El caso Brooke al igual que los antes mencionados prometen ser un gran hallazgo y avance para la ciencia y particularmente para la genética. Sigue en pié el deseo más codiciado: alcanzar la fórmula de la eterna juventud.

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