El estrés crónico puede engordarte.

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Ante la incertidumbre, la resolución inmediata suele ser iniciar unos de esos regímenes de “nada de pan, nada de alcohol, nada de postres, nada de grasas, nada de…”. En paralelo a esta decisión, la mente empieza a presagiar la sensación de sacrificio y sufrimiento para combatir el hambre y el antojo que suelen acompañar un régimen de adelgazamiento.

Lo peor es que a veces no se pierden los kilos deseados a pesar de seguir una dieta hipocalórica. Entre las razones que pueden influir se encuentra que quizás más que comer menos sería conveniente relajarse más. El estrés y la angustia generados por la propia decisión de seguir un régimen pueden hacernos acumular grasa y aumentar el apetito. La acción de algunas hormonas puede estar en juego.

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En definitiva, puede que la mejor solución para bajar de peso sea tranquilizarse, practicar ejercicios mente-cuerpo (yoga, meditación, mindfulness, etc), hacer algo de ejercicio (por ejemplo, caminar a buen paso un rato todos los días) y comer cantidades normales y variadas. La hormona del apetito aumenta con la ansiedad y el estrés.

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La grelina es una hormona que estimula el apetito y participa en el metabolismo de grasas y azúcares. Además llega a la sangre del cerebro y regula funciones asociadas con la gestión del nerviosismo. Se sabe que cuando estamos estresados se alteran los niveles de grelina, lo que afecta a su vez el comportamiento, el humor y el metabolismo. En otras palabras, el estrés generaría mayor grelina lo cual induciría más apetito. Algunos estudios recientes afirman que esta hormona del apetito también desempeña un papel en el estrés, ansiedad y depresión.

La grelina podría proteger de la carga psicológica producida por un estrés constante, con la contrapartida de que promovería el sobrepeso. Como su nombre indica, cuando decidimos comer menos se puede aumentar la producción de la hormona del apetito incluso justo después de haber terminado de comer, lo cual resulta todavía más frustrante y puede generar estrés añadido más que conseguir saciarnos.

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